Desde que se crearan en la década de los 50 y en la de los 70, respectivamente, los hospitales Virgen del Rocío y Virgen Macarena han formado parte de la ciudad de Sevilla, de su Historia y de sus gentes.

Ambos, con un concepto de centro que les lleva a crecer hacia una asistencia sanitaria de calidad, orientada a satisfacer las necesidades de la ciudadanía, con un criterio de equidad y excelencia, basada en la gestión clínica y en la participación de los profesionales como modelo de organización.

La construcción, en los años 50, del Hospital Universitario Virgen del Rocío, que entonces llevaba por nombre Residencia Sanitaria García Morato, dio un impulso en el ámbito hospitalario desconocido hasta entonces en la ciudad.

Cuando en 1955 la Residencia García Morato abrió sus puertas sólo contaba con un edificio principal, lo que es hoy el Hospital General, y era un centro fundamentalmente quirúrgico.

A finales de la década de los 60 empieza a estructurarse la asistencia: nacieron los departamentos, se inauguró el edificio de Rehabilitación y Traumatología, al que siguieron el Maternal y la Clínica Infantil, hoy llamados Hospital de la Mujer y Hospital Infantil. Ya en los 70 es cuando aparece, por primera vez, el nombre de Virgen del Rocío.

Desde estos primeros años hasta la actualidad, el Hospital Virgen del Rocío ha integrado el Centro Regional de Transfusiones Sanguíneas, al igual que en lo que en su día se llamó la Escuela Femenina de Enfermería, el Centro de Diagnóstico y Tratamiento y el Pabellón de Anatomía Patológica. En los años 80 se realizaron las transferencias sanitarias a la Junta de Andalucía y se firmó el acuerdo con la Universidad por el que se incorpora la Docencia Pr

egrado, llamándose, desde ese momento, Hospital Universitario Virgen del Rocío.

62 años de Historia contemplan ya al que es el buque insignia de la sanidad andaluza, el mayor complejo hospitalario del Sistema Sanitario Público de Andalucía, siendo la Docencia, la Investigación y la Asistencia su caballo de batalla diaria, referente en diversidad de especialidades y en su coordinación regional de trasplantes, ofreciendo una calidad a la ciudadanía que responde a sus expectativas y logros.

Un Hospital que atiende a una población básica de 554.924 usuarios, entre los distritos de Sevilla, Aljarafe y Sevilla Sur, con una dotación de 1.291 camas instaladas y con una plantilla de 8.008 profesionales, haciendo que sea un referente para Andalucía y, en ocasiones, para el resto del país. 

 

Por su parte, el Hospital Universitario Virgen Macarena abrió sus puertas en 1974, denominándose entonces Hospital Clínico de la Facultad de Me

dicina y siendo heredero del antiguo Hospital de Las Cinco Llagas.

Tuvo también una concepción diferente, incorporando tecnologías avanzadas que se adaptaban a los nuevos tiempos y con una visión, desde el principio, de servicio a la ciudadanía que incorporaba la asistencia a toda clase de enfermos, fuera cual fuera su posición social o económica.

En su concepto, el edificio responde a las últimas técnicas en materia de hospitales universitarios y nace como órgano asistencial hospitalario del Distrito Universitario de Sevilla para desarrollar, con toda su eficacia, la triple función que tiene: docente, asistencial e investigadora.

Hoy día, con una población asignada como Hospital Básico de 481.296 usuarios, entre los distritos Sevilla, Sevilla Norte y Guadalquivir, y con 866 camas instaladas, tiene una dotación de personal de 4.934 profesionales.

La docencia, investigación y asistencia, con la Participación Ciudadana de la mano, más de 60 entidades asociativas actúan a diario en el Hospital, siguen siendo bandera que ondea sobre el edificio y sus profesionales, muchos de ellos con trayectoria de excelencia y sabedores de que la ciudadanía es la meta. 

Ambos hospitales desarrollan su labor conscientes de la importancia que tiene ofrecer lo mejor a la población a la que asisten, con fuerza, confianza y seguridad y demostrando, en cada momento, que la ciudadanía tiene unos centros en los que confiar por la implicación, entrega, dedicación, formación y excelencia de muchos de sus profesionales. Ambos centros han sabido llevar la sanidad pública como bandera, al servicio de la sociedad del Siglo XXI.